Siempre había sido un sueño para mi correr una maratón en Europa, en algunas oportunidades lo intente pero siempre surgía algún obstáculo personal, económico, de trabajo ó de salud que me impedía cumplir con este propósito.

Este año por razones de mi trabajo surgió la oportunidad de viajar a España en el mes de Abril y apresuradamente consulte el calendario europeo de maratones y felizmente encontré que en la misma madre patria para ese mismo mes se correría el 26 de abril la majestuosa Maratón de Madrid. Inmediatamente y contando con la ayuda de un maratonista español a quien conocí por internet, me inscribí e inicie mi entrenamiento de 12 semanas con miras a participar en este evento tan anhelado. El programa de entrenamiento es bastante fuerte, está basado en la exigencia física en la que se busca adquirir resistencia, fuerza y velocidad con un intensidad de cuatro días a la semana de trabajo y tres días de descanso, se combina con pesas, abdominales y lumbares.

Después de haber cumplido religiosamente con mi preparación, tome el vuelo de Iberia con dirección a Madrid el 24 de Abril. Me afecto inicialmente el cambio de horario porque 48 horas previo a la carrera no pude dormir bien, aun así asistí a todas las actividades programadas por los organizadores, el mismo día de mi llegada fui a la expo, reclame el kit que incluía la camiseta de la carrera, el dorsal, el chip, una gorra, barras energizantes, bebidas dietéticas y un morral alusivo al evento. La organización fue destacable, los stand de todas las marcas se encontraban muy completos pero quizá lo que mas me llamo la atención es que los corredores asisten a la expo con varios familiares, con muchos niños y esto se convierte en una autentica feria. Al otro día asistí con mi esposa a la Pasta Party, en el cual se respira un ambiente de camaradería, todos quieren hablarte y darte consejos al enterarse de que vienes desde tan lejos. Conocí a unos maratonistas que venían desde Valladolid, fueron bastante amables, me explicaron la ruta de la carrera y lo principal fue que nos brindaron su amistad. Los atletas españoles en términos generales son súper buenos anfitriones con nosotros los atletas colombianos, ellos quieren atenderte, hacerte sentir bien y lo principal es que te animan para que llegues a la meta con la promesa que al finalizar debemos compartir un botella de vino español.

El día de la carrera empezó con lluvia y con frió, todos los corredores nos juntábamos unos con otros sobre el Paseo Recoletos en la plaza Colon sitio de la salida, había muchos extranjeros especialmente europeos pero no logre identificar a ningún colombiano, sin embargo los españoles te hacían sentir como en casa y te daban animo. Los cinco primeros kilómetros son en un empinado ascenso que te hacen entender de entrada el porque de la fama de la Maratón de Madrid como una de las carreras mas duras del mundo, la lluvia empezó a desaparecer como en el kilómetro siete y el frio ya es historia, luego llegaron unos columpios de interminables bajadas y subidas que me llevaron hasta el kilómetro diecisiete justo a la entrada de la famosa puerta del Sol, allí el cuadro era fabuloso, a lado y lado de la calle había miles de personas gritando y animando a los maratonistas, por un instante me sentía como lucho herrera llegando al Alpe de Huez cuando veíamos en televisión como la gente no deja casi espacio para avanzar, la multitud es inmensa los gritos, las banderas, la algarabía, las bandas de músicos, toda esta maravilla hizo que durante los próximos tres kilómetros no sintiera cosa diferente a seguir corriendo con el animo arriba, en medio de la muchedumbre escuchaba de vez en cuando un "vamos Colombia", "animo Colombiano" ó "que chimba hijue... viva Colombia", en ese momento se me erizan los pelos, la sensación es única, parecía como si toda Madrid se hubiera volcado a las calles madrileñas a animar los atletas.

Llegamos al kilómetro 24 y entramos a la Casa de Campo, es el único lugar donde no hay gente animando ya que es un inmenso bosque de unos seis kilómetros donde solo se escucha el zapateo de los tenis contra el pavimento y muchos aprovechamos para bajar un poco el ritmo, tomar una barra ó un gel energético, allí los atletas mas veteranos nos daban concejos para como afrontar el final de la carrera porque después del rio Manzanares en el kilómetro 32 nos esperaban 10 sufridos kilómetros de pura subida donde muchos desfallecen y la cual es causa de muchos retiros. A la salida de la Casa de Campo mi esposa apareció sorpresivamente por entre el publico y me animo con un "vamos olimpus que usted puede", la verdad es que tome un segundo aire y me prepare para el último tramo.

Pasamos el rio Manzanares que atraviesa a Madrid, llegamos al estadio Vicente Calderón sede del Atlético y empezamos en un ascenso tendido que se iba empinando cada vez mas... pero en el kilómetro 35 la subida era muy fuerte, por un instante me empezaron a temblar las piernas, me sentía sin aire y el cansancio no daba tregua, en ese instante de la carrera la gente nos animaba a lo largo de la cuesta tan tortuosa y ese era el único combustible que nos permitía subir; En el kilómetro 39 vi a lo lejos a alguien animando con una bandera de Colombia, eso me dio mucho animo y cuando voltee a mirar la bandera, vi que la portaba un elegante hombre vestido al mejor estilo de la sociedad santafereña, me levanto la mano empuñada como una manera de decirme "vamos, fuerza", sobre el kilómetro 40 vi el Parque del Retiro que me indicaba que el final estaba cerca, nuevamente miles de personas gritaban, animaban y te decían "vamos chaval, adelante que esto ya esta chupao", vi la meta, levante mis brazos y pase con la inmensa alegría del deber cumplido. logre hacer 3:45:24, aun no lo creo, batí mi marca personal, la Maratón de Madrid tiene su encanto. Finalmente y reclamando la medalla por fin vi un maratonista colombiano que caminaba exhausto a mi lado, me miro y me dijo "lo logramos paisano", después me entere que estaba prestando servicio militar en el Ejercito Español y que aunque llevaba 18 de sus veintidos años en España, se sentía muy colombiano.

Lógicamente mas tarde me tome mi merecida botella de vino con unas cuantas tapas...... y ole ¡¡¡¡¡