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La Maratón de New York de Jorge Lozano PDF Imprimir E-mail
CRÓNICA DE LA MARATÓN DE NEW YORK

POR: JORGE LOZANO
SUEÑO APLAZADO

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Los sueños de todos los atletas son iguales; la única diferencia son los tiempos y en mi caso personal mi sueño es poder correr una maratón por debajo de 4 horas. Este año me preparé para ello, pero faltando justo un mes para la competencia un inconveniente de salud me obligó a parar 20 días el entrenamiento. Sin embargo y en contra de todas las personas que me estiman y querían que cuidara mi salud, decidí viajar a New York y participar.

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El día sábado se realizó una carrera recreativa de integración a la cual llegué 10 minutos tarde debido a una falla de ubicación, sin embargo salí al trote y alcancé el carro escoba faltando 2 kilómetros. Pude tomar algunas fotos con otros atletas de algunos países. El día domingo madrugué, desayuné un plato de pasta, pan integral y agua de panela; hidratación y listo para salir. Por exceso de confianza en el tiempo llegué al lugar en donde debía tomar el ferri para Stanten Island y el último se había ido a las 8:30 y el siguiente saldría a las 9:30; conclusión: ya llegaría tarde a la salida que era a las 10:00.Llegué a la isla y ya no había buses oficiales hacia la meta, sin embargo un policía muy amablemente habilitó un bus extraoficial en el cual nos subimos unos 15 atletas y unas 30 personas que iban para diferentes lugares.

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El bus paró en todos los paraderos y nos dejó a 3 kilómetros de la meta. Cuando nos bajamos decidimos salir corriendo hacia la meta, nunca se me olvidará esta escena-Éramos 15 atletas de diferentes partes del mundo corriendo una distancia de 3 kilómetros para llegar a la meta; todo el lugar estaba totalmente desolado, los auxiliares recogiendo las vallas, ropa tirada por todas partes, vasos, botellas, basura.

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Llegamos a la salida y los cronómetros se encontraban apagados, en ese momento pensé que realmente no me convenía correr. Sin embargo se me apareció mi ángel de la guarda: un mexicano, Jorge Rojas, a quien le dije ya perdimos, todos los cronómetros están apagados, no van a tomar nuestro tiempo, y él me dijo: ”a ti te importa el tiempo oficial o el tuyo?”. Le contesté que el mío, entonces me dijo, colombiano no se diga más, activa tu cronómetro y empieza a correr. De ahí en adelante empezamos a correr y ya en la primera milla a pasar atletas y atletas. Este año programaron 3 salidas: una a las 9:40 otra a las 10:00 y otra a las 10:20. Seguramente la fila de las 10:20 era muy larga y por eso los alcanzamos tan rápido. Con el mexicano anduve hasta el kilómetro 15, puesto que me cambié de carril y lo perdí de vista; en algunos lugares tocaba casi parar puesto que era tal la cantidad de gente que no se podían pasar. Iban personas de edad, personas muy pesadas, grupos de 15 y 20 atletas charlando, otros cantando. Viendo el promedio de los primeros 10 kilómetros decidí correr por debajo de 10 minutos cada milla y empezar a pensar en terminar la carrera, lo cual sería un gran reto. Pasé la media maratón en 2 horas 2 minutos. Allí me estaban esperando mi esposa y mis dos hijas, me comí un sándwich, un jugo, me amarré la bandera de Colombia y decidí que terminaría la maratón así fuera caminando o gateando; hasta ahí todo iba muy bien. En el kilómetro 25, sentí un fuerte tirón en la pierna izquierda, vi en la orilla un puesto médico, me pusieron hielo y me dieron 3 bolsas con sal, y una crema. Seguí trotando con un dolor muy fuerte pero me puse a pensar que tenía dos alternativas: o pensar que me duele la pierna y no voy a terminar o pensar que no me duele nada y que voy bien a terminar. Opté por la segunda, pasó el kilometro 30 y ya no sentí dolor; el ánimo de la gente es increíble pues gritan Colombia, Colombia.

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Del kilómetro 30 al 35 hice mis mejores 5 kilómetros. Ya estando en el 35 pensé: me faltan 2 vueltas al Simón Bolívar y llego. De ahí hasta la meta me dediqué a pasar y pasar gente y a pensar en todas las personas de mi familia y amigos que me han ayudado para finalizar y los consejos que me habían dado (esto con el fin de hacer mas llevadera la cosa). Llegué al kilometro 40, sólo faltaban 2 kilómetros que se hacían eternos. Pasó el primero y luego podían verse todas las banderas de los países de los atletas que han ganado la maratón y unos fastidiosos carteles mostrando 800-600-400 m, etc. Ese último kilómetro se hace eterno. Gracias a Dios llegué a levantar los brazos, reclamar la medalla, la manzana, el banano y el agua y a pensar en la siguiente maratón en la cual aspiro a estar por debajo de 4 horas y cumplir mi sueño, el cual queda aplazado por el momento.

Para los amantes de las estadísticas:
Máximas pulsaciones: 171
Pulsaciones promedio: 149
Calorías: 3.373
Tiempo: 4 horas 18 minutos 24 segundos
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